lunes, 7 de septiembre de 2009

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TWILIGHTA Mercedes
Yo soy el granizoque entra aullandopor tu pecho desquiciado.Soy tu boca.Yo atesoré a ras del sueño,debajo de las horas,el latido de tus pasos por el polvo de Santiago,y tu densa fragancia de magnolia,y tu lenta cabelleracon perfil de éxtasis o algas,y el ardor fulmíneo de tus ojos, que de noche,como naves sobre el mar,la bruma iluminaban.Como guijarros de playa,o nostálgicos boletos entre cintas y violetas olvidados,enterré en mi corazón la línea de tu frente,la piedra gastada de tus codos, tus sílabas nocturnas,el fulgor de tus uñas, tus sonrisas,la loca luz de tus sienes.¿No sientes trasminar mi dolor a travéz de tu cuchara?Mi memoria quedó tal vez en ticomo las ediciones vespertinasen las bancas de los parques desahuciadas.Tu sombra es mi tintero.Juventud.¡Juventud mía!¿Qué tumbos socavaronla torre más alta de mi vida?¡No habrá nuncahilo más puroque tu larga miradadesde lo alto de las escaleras,ni lampo de cometa comparablea la curva nevada de tus dientes!Cantaba la mañanaen las pálidas cortinas y la hierba.El tiempo cintilaba en tus vidrierascomo sólo una vez el tiempo parpadea.Ya no estás entre las flores. Ni volverásjamás a estarlo. ¿Qué tu amor sino labiosque escrituras en el viento fueron?¡Yo quiero que me digansi el amor, como los pájaros,se va a morir al cielo!Me acuerdo de una noche de trenzas y peldaños,y óxido, y collares,me acuerdo, como ayer, de lo futuro.¡Quiero acuñar, como el otoño,medallas en las calles,o beberme llorando tu ausencia en los teléfonos,o correr, correr a ciegas porlos tejados de todas las ciudadeshasta perderme para siempre o encontrarte!¡Otra vuelta estar contigo!Oh día de veranoextraviado en alta marcomo una mariposa!Contra el flujo incoercible de los añoslos días, uno a uno,absurdamente buscan tu lámpara en las sombras,no la penumbra, no el espejo de la muerte,sino el cristal de la esperanza:tu ventana que sólo está en la Tierra.¡Aspersiones de ceniza para tu boca cerrada!Otra vez tengo veinte años, y sonámbulo, y en llantoa la puerta de tu casa estoy llamando,al pie de tu reja, como antaño,bajo la lluvia sin telón ni máscaras ni agua.¡Oh zumbantes calendariosque en vano el cierzo,como a encinas,deshojara!¡No me digas que te quise! Te quiero.Te debía este lamento, y aunque un gritomi sangre apenas sea,también te lo debía: un solo interminablede un corazón en las tinieblas.

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